El fin de semana pasado muchos mexicanos se dedicaron a celebrar las fiestas patrias. Comieron y bebieron hasta morir, se reunieron en lugares públicos para gritar ‘Viva México’ frente a su gobernador, festejaron que somos un país libre e independiente. Pero esto no es más que un pretexto para convivir, pues no tenemos nada que festejar, el país va de mal en peor y aún hay ciudadanos que no lo quieren ver.

Yo trabajo en una de las naves industriales del país y siempre adornan con los colores verde, blanco y rojo, lo cual odio, pues he escuchado a casi todos los empleados quejarse por nuestra situación, así que me puse a pensar en todo por lo que no deberíamos festejar.

Empecemos porque tenemos un presidente de dudosa procedencia, pues se dice que hubo fraude en las elecciones, que Andrés Manuel López Obrador tuvo que ser el vencedor frente a Enrique Peña Nieto, pero eso nunca se podrá comprobar, y si se puede, los altos mandos harán todo lo posible para que esto no salga a la luz y siga viva nuestra democracia, que de democracia tiene muy poco.

Por otra parte, tenemos a un personaje que dice ser el presidente electo, que es el eterno perdedor, pero que nunca se va a rendir hasta no estar sentado en la silla presidencial. AMLO, a quien muchos ven como el salvador de la patria y otros como la persona que nos llevará a la ruina. Creo que nunca lo sabremos, pero en su afán de conseguir su objetivo, en muchas ocasiones llega sólo a ser el hazmerreír o demerita el trabajo de las instituciones, que obviamente no son las más transparentes.

Tenemos expresidentes que usan las redes sociales para atacar a otros mandatarios, como Donald Trump (que se lo merece), pero cuando creemos que lo hace en pro del país y le aplaudimos, resulta que le pagan por hacer estos videos. Recibe estos ingresos aparte de la pensión a expresidentes. ¿Verdad Vicente Fox?

Ahora pasemos a los gobernadores que no tienen estudios, que sólo por ser figuras del deporte o reconocidos en algún medio y tienen miles de personas que los siguen, son reclutados por los partidos para algún cargo, como le pasó a Cuauhtémoc Blanco. Sin duda el Temo fue un gran jugador, digno representante del balompié nacional, pero como alcalde es lo peor que le pudo pasar a Cuernavaca. No sabe hablar, carece de conocimientos y, además, ya ha sido acusado de distintos delitos, los cuales no han podido confirmar pero la mancha ahí queda.

Además la economía no avanza, va en retroceso y los gobernadores cada vez roban más, haciéndolo detrás de nuevas leyes, cobrando mayores impuestos y hay gente que aún vive en pobreza extrema.

Por eso, no hay nada que festejar. Sí, logramos independizarnos, pero volvimos a ser presos de nuestros gobiernos, los cuales, irónicamente, elegimos nosotros a través del voto. Así que podría decirse que tenemos lo que merecemos.

Sin embargo, estas palabras las escribí días antes de que sucediera lo de terrible terremoto que nos azotó y que hizo que saliera a la luz, de nueva cuenta, la solidaridad de todos nosotros. Esperemos dure por mucho tiempo y no sólo sea cuando los desastres naturales nos ataquen.