Ser empleado de una gran empresa me gustaba, pero mi sueño era tener mi propia compañía, con la cual crecer y darme a conocer en todo el país, y quizá algún día en todo el mundo. Ofrecí mis servicios como diseñador en diversas organizaciones, obtuve experiencia, ahorraba dinero, hasta que por fin tuve la oportunidad para comenzar a hacer realidad mi sueño.

En mi trayectoria profesional me dedicaba a hacer logotipos, diseñaba páginas de internet, creaba imágenes para redes sociales o los sitios web, entre otras cosas más. Pero fue cuando me empecé a adentrar en la creación imágenes a través del corte CNC que el foco se me prendió. Siempre me decían que mis diseños eran espectaculares, que debería ser freelance y podría ganar más dinero, pero nunca quise arriesgarme, necesitaba tener estabilidad para poder reunir los suficientes recursos para edificar mi empresa. Después de 8 años de ser empleado de alguien más, renuncié e invertí mi dinero y conocimiento en un par de máquinas para el corte CNC.

¿Qué hice con ellas? Al inicio nada, mi idea era diseñar logotipos tanto digitales como tangibles para las empresas que necesitaran de mis servicios. Nadie me requería, y quien lo hacía tenía en mente pedidos que estaban fuera de mi alcance. Pasaron seis meses y sólo veía pérdidas monetarias, el sueño se diluía junto con mis ganas de seguir adelante.

Un día uno de mis sobrinos me fue a buscar al taller acompañado de dos de sus compañeros, me dijo que quería que le hiciera un escudo del Capitán América pero con la cara de Iron en medio, una petición muy extraña. No tenía nada qué hacer y me parecía una idea divertida, así que comencé a trabajar en él. Cuando vieron el resultado los niños se quedaron sorprendidos, y sus dos amigos volvieron días después con sus padres para pedirme escudos con distintas caras. Se los reglé aunque pude habérselos vendido, pero tuve una gran idea para comercializar y no quería tener problemas con Marvel o cualquier empresa de cómics. Como mis diseños se hicieron famosos en el vecindario inventé mis propios héroes, los rostros los esculpía con la máquina de corte CNC y detrás venía escrita la historia de los héroes y los villanos a los que se tenía que enfrentar.

Comencé a ver ganancias vendiendo por internet y algunas personas me visitaban porque se habían enterado de mis creaciones. Una tarde un hombre se presentó a mi taller y me dijo que su hijo compró uno de mis escudos y quería trabajar conmigo. Así que me ofreció una cantidad fuerte de dinero para comenzar a crear nuevos conceptos de héroes en distintas presentaciones, ya no sólo escudos, y así fue como pudimos tener ya un taller más grande y empleados que me apoyaran en la construcción.

Creció a tal grado que abrimos sucursales de venta, donde vendíamos diseños como juegos para mascotas, hacíamos logotipos para las empresas (mi idea desde un inicio) y seguíamos creando historias grabadas en inventos. Así que no se rindan ante la adversidad, siempre habrá una ventana que les muestre la luz y los guíe al éxito.