¿Vas a ser papá… mamá? ¡¡¡Muchas felicidades!!! Para muchas personas y parejas esta es una de las mejores noticias que podrán escuchar en su vida.

Ser padre es una gran bendición y también implica una enorme responsabilidad. Y entre el tránsito de un extremo a otro nos topamos con muchos altibajos, comenzando con el recibir por primera vez en tus brazos a tu hijo y llevarlo a casa.

Después de ser despertada otro día más a las 2:00 am ante el llanto de tu hijo recién nacido, puedes sentir en cada fibra de tu cuerpo la necesidad de dormir profundamente y conforme pasan los días piensas que esto nunca volverá a suceder, aunque te cambies de tu habitación a los sillones minimalistas de la sala.

La buena noticia es que esta etapa no durará para siempre: por lo general, a los tres meses la mayoría de los bebés pueden dormir por lo menos cinco horas consecutivas por noche y a los seis meses, la mayoría puede dormir de nueve a doce horas de un tirón.

Pero mientras esto sucede, las siguientes estrategias te ayudarán a conseguir más horas de sueño durante esos primeros días.

Sincroniza tus horarios de sueño

Puedes realizar algún ajuste, ya que probablemente no estas acostumbrada a una hora para acostarte temprano, pero si te vas a dormir cuando tu hijo recién nacido lo hace significa que podrás conseguir unos cuantos minutos adicionales mientras tu bebé duerme.

Esta es una estrategia ideal particularmente para las madres y en especial para aquellas que amamantan a sus hijos recién nacidos.

Muchas veces queremos aprovechar estos tiempos para hacer otras cosas, pero vale la pena dedicarlo mejor a tu descanso.

Trabajo en turnos

El hacer un horario con tu pareja garantizará que al menos uno de los dos tendrá una buena noche de sueño. Traten de negociar aquellas actividades en donde la presencia de mamá pueda prescindirse.

Para asegurar un sueño sólido, incluso pueden dormir en habitaciones separadas para evitar los ruidos cuando se levanten para las comidas o cambios.

Compartir una cama

En lugar de caminar de ida y vuelta a la cuna del bebé, algunos padres optan por llevar a su recién nacido a la cama con ellos. Se llama co-dormir, o compartir la cama. Hay pros y contras de esta práctica.

En su lugar, podría preferirse el tener una especie de cunita portátil ubicada en tu cuarto previa a una cuna fija que se puede utilizar cuando el bebé tenga unos seis meses o más.

Comer sanamente

Todos aquellos que cuiden de un bebé, deben buscar alimentarse adecuadamente para mantener un nivel de energía alto.

Este simple hecho hará que las fuerzas no te abandonen en medio de la noche lo que puede ayudarte a permanecer despierta y sentirte mejor por la mañana.

Un alimento saludable con una mezcla de buenas grasas, proteínas y carbohidratos, como una manzana con mantequilla de maní, yogur o leche descremada podrán hacer la diferencia.

Aceptar ayuda

Cuando los miembros de la familia y amigos ofrecen ayuda para cuidar a los niños, no dudes en aceptar la oferta. Unas cuantas horas libres de un recién nacido pueden conseguirte exactamente lo que necesitas: una siesta pacífica.

Un pequeño llanto está bien

No tienes que saltar de la cama cada vez que tu bebé empieza a llorar. A veces el pequeño podría estar adaptándose o simplemente agitarse un poco. El resultado final: Tu hijo puede detenerse por sí solo en un minuto o dos. Así que está bien esperarlo durante unos minutos. Si el llanto continúa, entonces podría ser un signo de hambre o un pañal mojado.

Una vez que tu bebé ya está en edad de dormir en su propia habitación, será necesario ubicarlo en su propia cama.

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