Los entornos de aprendizaje están en todas partes: aulas, salas de lectura, salas de conferencias, bibliotecas, centros de capacitación y centros de convenciones.

De hecho, tu mismo estudio personal o área de trabajo en tu casa.

Cada espacio tiene un propósito, pero sin una buena planeación y con los muebles adecuados no se alcanza a igualar un entorno con el objetivo final.

Para alcanzar el objetivo, será necesario hacerse varias preguntas previas que deben responderse antes de que un entorno de aprendizaje pueda alcanzar su máximo potencial.

Veamos por dónde empezar:

  1. a) ¿Qué tipo de resultados de aprendizaje deseas que tengan tus alumnos?

Esto puede parecer una pregunta muy amplia, pero la mayoría conoce la respuesta.

Por lo general, la respuesta viene impulsada por la visión y declaración de la misión que tenga tu propio colegio.

Por ejemplo, si uno de los objetivos es la personalización, el entorno debe permitir flexibilidad para que el alumno elija entre varios estilos de aprendizaje diferentes para que coincida con su personalidad.

Si deseas que se trabaje en un formato más constructivista, el pensar en espacios donde la convivencia y el trabajo en equipo se fomente, entonces es necesario contar con el mobiliario para ello.

Bien puede ser desde bancas individuales, mesabancos o el nuevo concepto de escritorios que permitan un movimiento más flexible para adaptar el aula a las necesidades del docente y de la actividad.

  1. b) ¿Los entornos de aprendizaje actuales respaldan este objetivo?

Digamos que tu objetivo es crear líderes en la comunidad. ¿Una conferencia tradicional establecida fomenta este resultado? ¿Estás configurado tu establecimiento para que los estudiantes practiquen el guiar a otros estudiantes?

¿Cómo lo estás haciendo actualmente? ¿Sigues conmigo?

Espero que digas que sí, que tu entorno de aprendizaje respalda completamente tus objetivos. Si no es así, te contaré entonces un pequeño secreto.

¿Cuál es la ÚNICA cosa necesaria para crear un mejor ambiente de aprendizaje?

La respuesta es el esfuerzo.

Todo lo que se necesitas es el deseo de mejorar lo que tengas que mejorar por el bien de tus estudiantes.

La persona que generalmente impulsa una iniciativa o un proyecto con la “bandera” que sea es quien pone en juego la pelota.

Esta persona generalmente encuentra una forma de construir un caso para ese proyecto, que consiste desde concebir la idea, investigar, presentarla en los diferentes foros, encontrar fondos y respaldos y por supuesto, hacerlo realidad.

¿Eres una de estas personas inquietas que busca mejorar su entorno de aprendizaje? Entonces te propongo que pruebes un concepto.

Ya hay muchos conceptos probados y recursos para consultar. Encuentre un área para comenzar antes de hacer un compromiso a largo plazo.

Y todo comienza con el primer paso y eso es… empezar ahora.

En general, se ha demostrado que el entorno de aprendizaje contribuye o dificulta el éxito de los estudiantes.

Todos tenemos la responsabilidad de impulsar los cambios necesarios para mejorar los resultados de aprendizaje.

Pueden pasar varios años hasta que se implemente una iniciativa, de modo que busca un socio que pueda ayudarte a navegar a través del proceso y hacer que un mejor entorno de aprendizaje sea una realidad.